Teléfonos

Redes

Amar como Tierra de Encinopor Selene Fortanel PoloDomingo, 1 de febrero de 2015

Nadie entendía la razón por la que el jardín había perdido su color, era como si las propias raíces sabotearan el esfuerzo que cada planta hacía por vivir. Las primeras en marchitarse fueron las rosas, continuaron las dalias, las azucenas, la buganvilia y al final, incluso las plantas de sombra morían lentamente. Probamos fertilizantes, abonos, compramos tierra fina, las plantas que estaban en maseta fueron replantadas en el suelo y viceversa; y aun así cada mañana, cada una, seguía secándose lentamente.

¿Qué fuerza oculta estaba logrando que cada noche mi bello jardín se ensombreciera?, ¿Había forma de detener el paso inminente de la muerte?, ¿Se requeriría renovar cada planta seca con una nueva? y ¿Por qué algo dentro de mí no podía resistirse a perder la compañía de mis flores?.

La respuesta no tardó en llegar y surgió con la espontaneidad con la que aparece un fiel amigo, el amor, el mejor trabajo o incluso la enfermedad; la persona más sencilla del pueblo trajo, con su calidez, la sabiduría natural que solo los humildes poseen: "Es por el tipo de tierra", dijo Don Alfonso con voz pausada.

-Será necesario mezclar la tierra actual con tierra mágica como decimos acá, es que las hojas del encino al caerse, secarse y sintetizarse, logran una tierra excepcionalmente suave y bondadosa, que nunca limita o ahorca la raíz; por el contrario: la nutre, la expande, la engrosa y al poco tiempo, como por obra divina, empiezan a crecer tallos fuertes que desarrollan flores y hojas de una belleza radiante, preparándola para el paso natural de las estaciones, pronto verá que la tierra de encino guarda agua para cuando viene la sequía, filtra líquido cuando las lluvias agobian, genera más resistencia ante los fuertes calores y cuando llega el frío aguarda apaciblemente a que la flor muera y duerma.-

"Las relaciones son el jardín interior con el que cada persona logra desarrollar el ser creativo que lleva dentro"

Algunas de las relaciones requieren poco esfuerzo de nuestra parte y aun así florecen de forma sana. Otras de ellas viajan en un vaivén de altas y bajas, como un papel en el viento y ante el menor soplido se tambalea, algunas más son demandantes e incluso agobiantes, de modo que toda la atención que se les brinde es insuficiente y otras de plano nunca florecen. Sin embargo, las relaciones más importantes de la vida, son aquellas que construyen el amor incondicional: ser por el placer de ser y estar por el privilegio de estar. Y solo pueden crecer con tierra de encino: arropadas de libertad, amor y compromiso mutuos.

Nadie puede vivir alejado de los demás, aun cuando a menudo lo intentemos, poseemos dentro de nosotros un programa natal que ama estar con otro ser humano, tanto como estar en la más bella de las intimidades personales: con el Yo.

La Dra. Sonja Lyubormirski confirma lo que otros investigadores ya habían demostrado, que estamos motivados por un ansia penetrante de buscar y mantener relaciones interpersonales fuertes, estables y positivas. Por ello nos resistimos intensamente a la ruptura o disolución de nuestros más grandes cariños, y el sentimiento de no pertenecer a un grupo, por ejemplo la familia o los afectos de trabajo, provoca numerosas consecuencias negativas para la salud física, emocional y mental.

Para mí las 5 funciones más relevantes en los vínculos afectivos de calidad son:

  1. Acompañar física y emocionalmente en momentos de estrés, aflicción o dolor. Y en ello se vale que ambos sientan que la vida duele.
  2. Promover y estimular el bienestar físico, emocional, mental, profesional, material, social y espiritual, de todos los que constituyen la relación (2,3, 4... n).
  3. Desarrollar la autoestima a través de generar la confianza para retroalimentar los puntos fuertes y débiles de la forma de comportarnos, hablar, pensar y sentir: expresándolo con sutileza.
  4. Fomentar uno de los valores más escasos: el compromiso a respetar lo que el otro nos comparte y viceversa, vinculando la confianza.
  5. Hacer emerger al Yo extraordinario que cada quien guarda en el interior, desarrollando los talentos y capacidades, y superando las limitaciones propias. Nos alegramos por los triunfos del otro y sabemos que ambos somos capaces de conseguir lo mejor.

En mi labor profesional he comprobado que las relaciones verdaderas e impregnadas de amor incondicional, refuerzan el sistema inmunológico, incrementan la producción de endorfinas y con ello multiplican la alegría, calman la ansiedad, sanan el pasado, atraen nuevos lazos afectivos, aumentan la productividad, propician pensar en el futuro de forma equilibrada, acrecientan las posibilidades de reconciliación con otras personas, potencializan el aprendizaje, aceleran la cicatrización y la recuperación quirúrgica, son un aliciente para lograr las metas, incluyendo perder peso, ahorrar o ganar más ingresos, dan sentido a los momentos difíciles e incluso reducen el número de sesiones psicológicas y mejoran sus beneficios al constituir la red de apoyo para el cambio de la persona.

Así, que cualquiera que sea tu necesidad actual las relaciones verdaderas pueden ser una puerta a tu felicidad:

"La mejor medicina para los tiempos felices e infelices, es tener al lado a una persona que nos ame como somos"

Por lo que el verdadero reto de la vida, no es conseguir la casa más maravillosa del rumbo, el trabajo más anhelado, la cuenta de banco inagotable, la pareja perfecta, la talla cero, ser un metro sexual, obtener otro Doctorado en Harvard o conseguir el elixir de la juventud y la piedra filosofal; todo esto resulta insuficiente ante el vacío interior: Y aunque estas metas son merecibles, e incluso dignas de perseguir, ellas no conseguirán que la sensación interior de vitalidad y gozo aparezca.

Lo material no rescata a menos que vaya acompañado del amor a lo que somos, sabemos y tenemos.

"Lo eterno viene de adentro"

Puede ser tu pareja, un viejo amor, una amistad o un familiar, puede ser que tengas un amor incondicional o puede ser que no, de cualquier forma, tal como ocurre con el más bello jardín: el proceso evolutivo es continuo y es muy conveniente revisar periódicamente cuáles son las pautas de nuestras relaciones.

Trae al presente una relación de tu vida que en las últimas semanas o meses se ha ido descuidando, deteriorando, olvidando o fracturando. Y realiza este sencillo ejercicio que se completará en 5 días:

  1. El primer día, durante 3 momentos (mañana, tarde y noche) escribe una lista de atributos de esa persona, enfócate en un tiempo favorablemente bueno de la relación y expresa a detalle lo que admirabas o reconocías de él o ella. Cada momento de escritura debe durar máximo 10 minutos, de forma que te sea muy sencillo cumplir con la tarea del día.
  2. El segundo día, trata de recordar y escribir sobre una buena época de la relación, por ejemplo: cuando vivieron esas vacaciones fabulosas, cuando te acompañó en una situación dolorosa, cuando alguno o ambos lograron la meta anhelada, etc., nuevamente hazlo durante 3 momentos del día, de forma que incluyas la mayor cantidad de recuerdos agradables expresados en papel.
  3. El tercer día, trae a tu mente algo reciente o memorable que haya hecho esa persona y que te haya molestado, desilusionado, distanciado o lastimado. Escríbelo y extiende la lista lo más posible en detalles relacionados con esa situación o con otras.
  4. El cuarto día conlleva la parte más creativa, usa la lista del tercer día y escribe para cada punto de ella, dos o tres explicaciones benévolas que justifiquen el comportamiento de esa persona, recuerda que benévolo significa en bien de, por lo que todas tus explicaciones deben dar por sentado que la otra persona actúo siempre de buena fe hacia ti; aunque parezca una locura cada ser humano vive lo mejor que puede vivir.
  5. El quinto día, regálate un momento para escribir los objetivos concretos que buscas en esa relación, lo que esperas de la otra persona, lo que estás dispuesto a dar, los valores o creencias que sostienen tus afectos cercanos, el compromiso que requieres mostrar al amar incondicionalmente y las actitudes personales que te gustaría transformar para tu bienestar y el de la relación.

Revisa si en tu interior deseas reconstruir la relación, si es funcional para ti y si es viable hacerlo. Y si es así: No esperes más a que todo se termine o a que la otra persona dé el primer paso, llámale, búscale, escríbele, mírale, abrázale, sonríele, perdónale, dile que lo sientes, o solo mueve tus pies y deja que el viento te lleve al lado de tu amor. No lo pienses más: Solo actúa hasta las últimas consecuencias.

"La magia más poderosa es el AMOR y la dicha plena florece en su presencia"

Recuerda alimentar tu relación con tierra de encino: practica la diversión y fija un día semanal o quincenal para vivir la alegría, planeen juntos el futuro y sueñen con pasión, trátale con tanta amabilidad como para despertar su sonrisa, háblale desde el corazón, usa la verdad para crecer, presta completa atención a la conversación del día, da y recibe elogios, pasa momentos en soledad y agradece por tener a ese ser humano especial, aclara tu sentir ante las adversidades, deja que el enojo o la tristeza se expresen sin agresión y atrévete a cambiar lo que sea necesario. Construye la relación que mereces, que buscas y que eres capaz de vivir; y no olvides que te bendice el cosmos, la vida y yo.

Con infinito amor