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Ver más Allá de las Nubespor Selene Fortanel PoloDomingo, 1 de febrero de 2015

-Con un trabajo absorbente no le era fácil repartirse entre sus labores del diario, el trabajo, la casa y además alimentar y cuidar a sus 2 niñas, tenía 2 hermosas perras que adoraba, y es que sin importar el cansancio, cada día más tarde o más temprano sus niñas recibían su dosis de alimento, juego, agua limpia y mucho amor.

Su hermana mayor, quien vivía cerca y a la vez estaba muy lejana de sí misma y de los demás, continuamente le hacía ver la falta de interés y descuido que sufrían sus perras, y le reiteraba filosamente, una y otra vez, su punto de vista sin importar quien estuviera presente o el estado de ánimo de su hermana. Cada oportunidad era buen momento para que la mayor iniciara su tanda de reclamos, descalificaciones, recriminaciones e incluso sentencias de lo que algún día la vida le regresaría por su mal comportamiento, a la hermana menor. Los amigos mutuos, la familia e incluso los desconocidos la ubicaban como "cruel" y todo aquello era mérito propio de la hermana mayor. Se podría intuir, que la hermana mayor no solo amaba a los animales, si no que seguramente sus mascotas, si es que tuviese, vivían en la dignidad más anhelada posible.

La realidad era bastante turbia, ella también vivía sola y amaba apasionadamente a los perros, por eso tenía 5 que habitaban en su azotea y que sufridamente comían y bebían lo que podían y cuando podían. El sol, la lluvia, el viento y el frío eran los únicos testigos de su infortunio, ya que mientras su ama dormía con audífonos para ignorar los ladridos y reclamos de sus inquilinos del piso superior, los días daban paso a las noches llenas de un desconocido poder del más allá que permitía que los animalitos sobrevivieran así: greñudos y sucios, flacos de ilusiones, enfermos de olvido, tristes de esperar y ansiosos de amar y ser amados.-

Es increíble que en muchas ocasiones las personas podamos observar e incluso evaluar de forma altamente crítica las acciones de los otros y en cambio no podamos ver nuestras áreas de oportunidad individuales. La proyección puede ser el momento más iluminado del día, siempre que hagamos algo concreto con aquello que miramos en los demás y nos preguntemos si la visión está vinculada a nuestra experiencia personal, a través de nuestro sistema interior de interpretaciones.

"El esfuerzo del cambio es en nosotros, no en los otros. Y el impacto de nuestro cambio es en nosotros y en los otros"

El ser humano tiene dentro de sí un amplificador que frecuentemente distorsiona y exagera la falta que el otro comete y al mismo tiempo hace pasar desapercibida la falla o limitante que está emergiendo del observador, sobre sí mismo y sobre los que le rodean.

Juzgar duramente a los demás es ilusoriamente arrebatarles la oportunidad de cambiar.

Actitudes como la descalificación constante hacia los otros, invertir demasiado tiempo y pasión hablando de los defectos de los demás, tocar de forma incisiva las debilidades o adversidades ajenas, encantarse y desencantarse rápidamente en las relaciones personales, o peor aún, desprestigiar y afectar la imagen pública de alguien que no se encuentra presente, son todos síntomas de ceguera interior progresiva personal o que llamaremos "nube interior", esa capa no visible que turbia la visión y que nos suele dar prácticamente a todos los adultos, principalmente a los que creemos que no la vamos a padecer.

Nada suele dañar tanto las relaciones como la falta de impecabilidad para expresarle al otro lo que pensamos, sentimos o creemos de él o ella, y el no hacerlo de frente movidos por la intención de construir y contribuir a la relación, provoca una total ruptura en la esencia que vinculó los lazos.

Es válido que haya algo de los demás que no nos guste o incluso que nos moleste, lo que no se vale es que él o ella no lo sepan de forma directa y asertiva.

Ninguna acción, actitud, comportamiento, estilo de vida, ideología o forma de ser, constituye el TODO de la persona, así que si lo predominantemente observado en alguien de tu vida son: defectos, faltas, errores, actitudes tóxicas, fracasos, imperfección, indignidad o agravios: detente, porque quizá toda la visión sea un reflejo ilusorio de lo que demanda ser transformado en tu interior y que fue cuidadosamente puesto en el otro para que ambos crezcan.

"Si lo único que ves son nubes, quizá requieres volar más alto"

Nadie, ni nada es errado en su espíritu, si en tu vuelo no logras ver la luz es porque requieres elevarte por encima de ti, de tus limitaciones y de tu ceguera. Atravesar las nubes es hacer emerger los recursos y fortalezas psicológicas que viven latentes en todos, y que disuelven la trampa de la nubosidad.

  • ¿Crees que eres la mejor versión de lo que puedes ser, o algo en tu interior te dice que lo mejor de ti está por tomar vida?
  • ¿Sientes que tu pasado y tu presente te autorizan ser el nuevo modelo a seguir, o identificas que una actitud así solo esconde el miedo a crecer?
  • ¿Piensas que al descreditar o ensuciar la imagen del otro, queda intacta tu persona, o sabes que somos los primeros en recibir el golpe que lanzamos?
  • ¿Consideras que las huellas de los demás son toscas e imperfectas, o intuyes que las marcas duraderas no están en el andar sino en el dar?

No se trata de no criticar, porque la crítica sana hacia los otros es un sistema de retroalimentación personal que nos permite formar parte de la colectividad social y entrelazar nuestros valores, percepciones y prioridades de vida, dentro y fuera de nosotros mismos. La crítica sana también nos promueve crecer y revisar la consistencia de nuestras relaciones, comparar nuestros logros en una línea de tiempo dado y ejercer el derecho de expresar nuestra forma de ver el mundo propio y ajeno con los anteojos de enfoque múltiple. Y todo esto solo se puede desarrollar cuando existe confianza, respeto, rectitud, intención de dar y recibir crítica y cuando se supera la emotividad (enojo, miedo, desamor, resentimiento, envidia o inseguridad), lo cual acrecienta la objetividad para que la otra persona tome lo que le sea de valor, por ese momento.

La crítica sana da paso al diálogo interior, a la conversación profunda, a la apertura afectiva y al reforzamiento de los lazos.

"Miedo es no saber lo que se es, la mortalidad aparece cuando dejamos de ver a quien habita el núcleo del cuerpo"

Hay dos actitudes potenciales que no permiten crecer. La primera es la victimización y la culpa: creerse incapaz, no merecedor, responsabilizarse en exceso por todo y todos, sentir que los otros (alguien en especial) son más que uno, exagerar los hecho en contra de sí mismo, condenar la propia virtud y negar la gracia personal. La segunda actitud hacia el desastre es la soberbia: sentir que los otros son los que deben cambiar, creer que el Yo personal es perfecto, proclamarse la autoridad moral, ser indolente al recriminar, corregir o descalificar en contra de los demás, dar por hecho lo que los otros perciben y sienten o dejar de aprender y apreciar en nombre de la sapiencia.

"Lo trascendente no es acrecentar tu bibliografía, sino legitimar tu biografía"

Quizá hoy sea un buen día para reflexionar, la aventura de viajar radica en el interior y no conoce límites:

  • ¿Cómo estás viviendo la crítica hacia ti mismo y hacia los demás: familia, amigos, compañeros de trabajo, autoridades, etc.?
  • ¿Cuál es tu actitud respecto a las faltas propias y las de los demás: familia, amigos,compañeros de trabajo, autoridades, etc.?
  • ¿Hay algo que te gustaría modificar, en relación a la crítica hacia ti y los demás?
  • ¿Cómo se te ocurre que puedes hacerlo? Escribe todas las posibilidades y no te reprimas en ello.

Sigue la receta de mi abuela: Tomate tu jarabe de humildad, date una nueva oportunidad, deja los autocastigos y celebra la proyección del día.

Practica recibir la crítica sana pidiéndole a alguien cercano y muy amado, que te escriba en una hoja limpia, uno o dos aspectos que percibe limitan tu crecimiento, solicítale ejemplos concretos: en qué momentos lo nota, con qué personas o situaciones se resalta, que de ti se muestra y que reacción tuya provoca; hazle saber que para ti es importante que sea objetivo y a la vez cálido en lo que te está escribiendo.

Date un tiempo a solas para revisarlo, sin mostrar resistencia: fluye con lo que lees, quédate con aquello que te sea de utilidad y desecha la hoja con la ligereza de saber que es parte de la ilusión que el otro observa en ti. Si es posible, ayúdate de la escritura en una nueva hoja para clarificar tu descubrimiento y restarle emotividad, el cerebro no puede concentrarse en pensar y sentir al mismo tiempo, por eso la escritura objetiva es una herramienta de crecimiento que transforma de forma poderosa la auto imagen y la auto percepción. Firma tu hoja agregando una frase que te motive y te recuerde lo que vales.

Empieza con un compromiso de cambio concreto y allégate de personas que te impulsen a lograrlo, los alcohólicos en recuperación evitan los bares hasta que ellos vuelan por encima de sus nubes, vamos: intenta hacerlo y yo te aseguro que la siguiente crítica que des, irá impregnada de la empatía y la sabiduría que estás ganando al permitirte abrazar tus retroalimentaciones personales.

"Sé cómo el Ojo de Horus: El que todo lo ve y todo lo transforma"

Recuerda que cruzando las nubes la luz es infinita y no daña la vista, al contrario la expande y no olvides que te acompaña el viento que sopla sobre tu espalda, tu Dios y yo.

Con infinito amor