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Cine Café: ¿Quién dice que es fácil? “Sanando el Dolor para Volver a Amar”13 de agosto de 2014

Nuestro cine café de agosto estuvo dedicado a la posibilidad latente de volver a amar: Ese despertar que surge al mirarnos en los ojos del amor de pareja. La película que compartimos fue ¿Quién dice que es fácil?, dirigida por Juan Taratuto, Argentina, 2007.

La historia se centra en Aldo y Andrea, mundos opuestos y sin posibilidad de coincidir. Aldo es un hombre tradicionalista, solitario e cauteloso, que vive encerrado en una rutina cuya única emoción es tenerlo todo controlado. Cada día en su vida ocurre lo mismo, esperando así que nada altere su sistema de creencias y de costumbres: controlar a sus empleados, controlar el gas, controlar su dieta, controlar a sus vecinos y controlar su corazón.

¿Quién se enamoraría de un hombre como él?

El destino lo hace encontrarse con Andrea para rentarle un departamento, una atractiva mujer de vida libre y desprejuiciada que está embarazada, a ella no le interesa saber quién es el padre de su hijo ni siente que necesite nada.

¿Quién se enamoraría de una mujer como ella?

Algo se cruzará en la vida de ambos: El amor…y partir del encuentro, sus vidas cambiarán para siempre y encontrarán el verdadero amor que los unirá a pesar de todas sus diferencias.

¿Quién dice que es fácil? nos invita a revisar nuestros patrones más dependientes de vida, a narrar nuestra historia desde un discurso más amoroso y a reflexionar en la necesidad de sanar para ser capaz de confiar en el caos del amor en libertad. La película se desenvuelve entre el departamento de Aldo y Andres, en la polaridad de sus caracteres y en la resistencia mutua para el cambio. Con un gran sentido del humor, ambos recorrerán su interior para apreciar los matices que se alteran con el contacto piel a piel, con la co-escucha del amor y con la ternura y el miedo que implica explorar lo desconocido.

En libertad todo florece y el amor de pareja no es la excepción.

Al final, la incógnita del amor dará a luz en el seno del hogar, en la calidez de los brazos de mamá y en la ternura del nuevo padre: dueños de la convicción personal de estar juntos, emparejados, enamorados, libres y plenos.

Gracias por ti, gracias por mí, gracias por todos.